Augusto Monterroso
En
esta ocasión, te dejo algunos de los microrrelatos de Augusto Monterroso que he
narrado y que puedes escuchar en
El dinosaurio de Augusto Monterroso
"El
dinosaurio", del escritor hondureño-guatemalteco Augusto Monterroso,
publicado en 1959, es considerado uno de los microrrelatos más famosos de la
literatura hispanoamericana. Con solo siete palabras («Cuando despertó, el
dinosaurio todavía estaba allí»), el texto logra condensar una historia
completa, evocando misterio, política o temores personales, y se convierte en
un ejemplo máximo de concisión y ambigüedad.
Este microrrelato de Augusto Monterroso es famoso por no tener un único significado cerrado, ya que con solo siete palabras invita al lector a completar la historia. El “dinosaurio” puede interpretarse como aquello que persiste e inevitablemente sigue presente, como problemas, miedos o situaciones personales que no cambian; también puede leerse en clave política o social, como una metáfora de estructuras de poder que perduran en el tiempo; además, puede representar el peso del pasado que continúa influyendo en el presente, o bien entenderse desde lo absurdo y lo fantástico, generando sorpresa y extrañeza. En definitiva, su fuerza radica en sugerir múltiples sentidos y en permitir que cada lector proyecte su propia interpretación. Espero que te gusten estos microrrelatos de Augusto Monterroso.
El dinosaurio
Cuando
despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
La oveja negra
En
un lejano país existió hace muchos años una oveja negra. Fue fusilada. Un siglo
después el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy
bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras
eran rápidamente pasadas por las armas, para que las futuras generaciones de
ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
La mosca que soñaba que era un águila
Había
una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se
encontraba volando por los Alpes y por los Andes. En los primeros momentos esto
la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de
angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado,
el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran
aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las
inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los
vidrios de su cuarto. En realidad, no quería andar en las grandes alturas o en
los espacios libres, ni mucho menos. Pero cuando volvía en sí lamentaba con
toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de
ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas
vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la
almohada.
La tela de Penélope, o quién engaña a quién
Hace
muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser
bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y
singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer,
costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas. Dice la leyenda
que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus
prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables
tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y
una buena braca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a
buscarse a sí mismo. De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras
coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba
y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero,
que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.
Humorismo
EL
HUMORISMO es el realismo llevado a sus últimas consecuencias. Excepto mucha
literatura humorística, todo lo que hace el hombre es risible o humorístico. En
las guerras deja de serlo porque durante éstas el hombre deja de serlo. Dijo
Eduardo Torres: «El hombre no se conforma con ser el animal más estúpido de la
Creación; encima se permite el lujo de ser el único ridículo».
Otros cuentos para adultos
Si
te gustan los cuentos para adultos, te recomiendo Diálogo del espejo, un
cuento de Gabriel García Márquez.
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