Selección de los mejores microrrelatos en español
Entre unas pocas líneas puede
esconderse un universo entero. Los microrrelatos no necesitan extenderse para
golpearnos, inquietarnos o dejarnos pensando durante horas. Basta una imagen,
una frase precisa, un final inesperado. En ese territorio mínimo conviven los
sueños infinitos de Borges, las paradojas de Monterroso, la ironía de Shua, el
horror cotidiano de Gómez de la Serna y la poesía cruel de Jodorowsky.
Esta selección reúne algunos de los mejores microrrelatos en español: textos breves que condensan mundos completos, capaces de abrir preguntas enormes en apenas un párrafo. Aquí encontrarás muerte, humor, amor, miedo, destino y fantasía; historias que juegan con el tiempo, la memoria y el lenguaje, demostrando que la literatura no depende de la cantidad de palabras, sino de la intensidad con la que permanecen en nosotros. Porque a veces una sola página basta para decirlo todo.
Puedes escucharlos en YouTube y Spotify.
Microrrelatos
UN SUEÑO - JORGE LUIS BORGES
En un desierto lugar del Irán hay una
no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación
(cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de
maderas y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mi escribe
en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda
circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular...El
proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.
EL POZO - LUIS MATEO DÍEZ
Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando
tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el
tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después mi
hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a
asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el
interior. "Este es un mundo como otro cualquiera", decía el mensaje.
LA MANO - RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA
El doctor Alejo murió asesinado.
Indudablemente murió estrangulado. Nadie había entrado en la casa,
indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por
higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado
el asesino. La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a
abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron
despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto de un armario había caído sobre
la mesa, las había mirado, las había visto, y después había huido por la
habitación, una mano solitaria y viva como una araña. Allí la habían dejado
encerrada con llave en el cuarto.
Llena de terror, acudió la policía y
el juez. Era su deber. Trabajo les costó cazar la mano, pero la cazaron y todos
le agarraron un dedo, porque era vigorosa corno si en ella radicase junta toda
la fuerza de un hombre fuerte. ¿Qué hacer con ella? ¿Qué luz iba a arrojar
sobre el suceso? ¿Cómo sentenciarla? ¿De quién era aquella mano? Después de una
larga pausa, al juez se le ocurrió darle la pluma para que declarase por
escrito. La mano entonces escribió: «Soy la mano de Ramiro Ruiz, asesinado
vilmente por el doctor en el hospital y destrozado con ensañamiento en la sala
de disección. He hecho justicia».
CARTA DEL ENAMORADO - JUAN JOSÉ MILLÁS
Hay novelas que aun sin ser largas no
logran comenzar de verdad hasta la página 50 o la 60. A algunas vidas les
sucede lo mismo. Por eso no me he matado antes, señor juez.
LA MUERTE EN SAMARRA - GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (Adaptación)
El criado llega aterrorizado a casa de
su amo.
-Señor -dice- he visto a la Muerte en
el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.
El amo le da un caballo y dinero, y le
dice:
-Huye a Samarra.
El criado huye. Esa tarde, temprano,
el señor se encuentra la Muerte en el mercado.
-Esta mañana le hiciste a mi criado
una señal de amenaza -dice.
-No era de amenaza -responde la
Muerte- sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta
misma tarde tengo que recogerlo allá.
LA MANZANA - ANA MARÍA SHUA
La flecha disparada por la ballesta
precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer
sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte
para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de
gravedad.
EL EMPERADOR DE CHINA - MARCO DENEVI
Cuando el emperador Wu Ti murió en su
vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta.
Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo
fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No
dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para
el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado,
del difunto emperador. ¿Veis? -dijo - Durante un año un muerto se sentó en el trono.
Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.
El pueblo, complacido, lo sentó en el
trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la
prosperidad del imperio continuase.
CALIDAD Y CANTIDAD - ALEJANDRO JODOROWSKY
No se enamoró de ella, sino de su
sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO - JOSÉ LEANDRO URBINA
Mientras el sargento interrogaba a su
madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra
pieza...
- ¿Dónde está tu padre? - preguntó
- Está en el cielo - susurró él.
- ¿Cómo? ¿Ha muerto? - preguntó
asombrado el capitán.
- No - dijo el niño -. Todas las
noches baja del cielo a comer con nosotros. El capitán alzó la vista y
descubrió la puertecilla que daba al entretecho.
AMENAZAS - WILLIAM OSPINA
-Te devoraré -dijo la pantera.
-Peor para ti -dijo la espada.
ESTE TIPO ES UNA MINA - LUISA VALENZUELA
No sabemos si fue a causa de su
corazón de oro, de su salud de hierro, de su temple de acero o de sus cabellos
de plata. El hecho es que finalmente lo expropió el gobierno y lo está
explotando. Como a todos nosotros.
EL RAYO QUE CAYÓ DOS VECES EN EL MISMO SITIO-AUGUSTO MONTERROSO
Hubo una vez un Rayo que cayó dos
veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente
daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.
Otros microrrelatos recomendados
Si te gustan los microrrelatos, te
recomiendo unos maravillosos de Borges.