10 microrrelatos de grandes autores
Los microrrelatos demuestran que una
gran historia puede contarse en muy pocas palabras. En apenas unas líneas,
estos relatos cortos son capaces de sorprender, emocionar y dejar al lector
reflexionando mucho después de haber llegado al final.
En esta selección encontrarás 10
microrrelatos inolvidables de grandes autores como Rubén Darío, Ernesto Sábato,
Julio Torri, y otros escritores que han convertido la brevedad en una auténtica
forma de arte. Cada historia ofrece un giro inesperado, una reflexión o una
imagen inolvidable que confirma que, en literatura, no siempre hace falta
escribir mucho para decirlo todo.

Si te apasionan los cuentos breves, la
literatura y las historias con finales sorprendentes, esta recopilación es una
invitación a descubrir el enorme poder de las palabras cuando se utilizan con
precisión. También puedes escucharlos en YouTube y Spotify.
La brevedad del asombro
El nacimiento de la col
Microrrelato de Rubén Darío
En el paraíso terrenal, en el día
luminoso en que las flores fueron creadas, y antes de que Eva fuese tentada por
la serpiente, el maligno espíritu se acercó a la más linda rosa nueva en el
momento en que ella tendía, a la caricia del celeste sol, la roja virginidad de
sus labios.
-Eres bella.
-Lo soy -dijo la rosa.
-Bella y feliz – prosiguió el diablo-.
Tienes el color, la gracia y el aroma. Pero…
-¿Pero?…
-No eres útil. ¿No miras esos altos
árboles llenos de bellotas? Ésos, a más de ser frondosos, dan alimento a
muchedumbres de seres animados que se detienen bajo sus ramas. Rosa, ser bella
es poco…
La rosa entonces –tentada como después
lo sería la mujer- deseó la utilidad, de tal modo que hubo palidez en su
púrpura.
Pasó el buen Dios después del alba
siguiente.
-Padre –dijo aquella princesa floral,
temblando en su perfumada belleza-, ¿queréis hacerme útil?
-Sea, hija mía –contestó el Señor,
sonriendo.
Y entonces vio el mundo la primera
col.
El emigrante
Microrrelato de Luis Felipe Lomelí
- ¿Olvida usted algo? - Ojalá.
70 (La sueñera)
Microrrelato de Ana María Shua
Con una mueca feroz, chorreando sangre
y baba, el hombre lobo separa las mandíbulas y desnuda los colmillos amarillos.
Un curioso zumbido perfora el aire. El hombre lobo tiene miedo. El dentista
también.
Primicia
Microrrelato de Manuel Pastrana Lozano
Vio la noticia de su muerte en el periódico. Había sido el primero en darla
desde el cielo.
Armisticio
Microrrelato de Juan José Arreola
Con fecha de hoy retiro de tu vida mis
tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma.
Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allí donde un ángel señala desde
lejos invitándonos a entrar: Se alquila paraíso, en ruinas.
Pelo de perro
Microrrelato de Lydia Davis
El perro se ha ido. Lo echamos de
menos. Cuando suena el timbre, nadie ladra. Cuando volvemos tarde a casa, no
hay nadie esperándonos. Seguimos encontrándonos pelos blancos aquí y allí por
toda la casa y en nuestra ropa. Los recogemos. Deberíamos tirarlos. Pero es lo
único que nos queda de él. No los tiramos. Tenemos la esperanza de que si
recogemos suficiente pelo, seremos capaces de recomponer al perro.
Sola y su alma.
Microrrelato de Thomas Bailey Aldrich
Una mujer está sentada sola en su
casa. Sabe que no hay más en el mundo: todos los seres han muerto. Golpean a
la puerta.
Narcisa
Microrrelato de Luisa Valenzuela
Como quien mira por la ventana del
bar, miro la ventana. El tipo que me ve desde afuera entra para interpelarme.
–Me gustás.
–Lo mismo digo.
–¿Yo también te gusto?
–Nada de eso, me gusto yo. Me estaba
mirando en el reflejo.
¿Y tú quién eres?
Microrrelato de Francisco Rodríguez
Criado
Allí
estaba, huesudo, esclavo de los dolores y desmemoriado, y aun así afable con
quienes íbamos a achucharle un poco. Cada vez que me veía entrar decía que yo
debía de ser buena persona. Y acto seguido, sonriente, me preguntaba quién era
yo.
–No
lo sé, aún no lo sé… Escribo libros para intentar averiguarlo.
Y,
apurando aquellos últimos jirones de vida, mi padre redoblaba la sonrisa y me
cogía afectuosamente la mano.
Lenguaje
Microrrelato de Ernesto Sábato
El lenguaje comienza siendo un simple
gruñido para designar todas las cosas; luego se va diversificando y
especializando; este proceso se llama enriquecimiento y es alentado por los
padres y profesores de lenguas.
Pero cuando se llega a tener cien o
doscientas mil palabras, se encuentra que el ideal consiste en expresarse con
diez o veinte. El lenguaje del filósofo es muy reducido: objeto, sujeto,
materia, causa, espacio, tiempo, fin y alguna otra más.
Si lo apuran mucho se arregla con una
sola palabra, como apeirón o sustancia.
Es probable que el ideal de muchos
filósofos sea terminar finalmente en el gruñido único y monista.
Otros microrrelatos
Si
te gustan los microrrelatos, te recomiendo Los 10 mejores microrrelatos de
la historia